viernes, 1 de febrero de 2008

Dejarse llevar

Casi sin darse cuenta estaba repasando lo que había sido su vida. Era joven, todavía muy joven. A punto de cumplir los 32 pensaba que ya iba siendo hora de decidir qué hacer, cómo orientar su desordenada existencia. Con 17 decidió dejar de estudiar y fue camarera en aquel pub que abría sólo la noche de los viernes y los sábados. Allí había probado primera vez las mieles del sexo, con un macarra que lo único que había hecho bien en su vida había sido morirse de sobredosis tres años después. Pensó cómo hubiese sido su vida si aquel muchacho todavía viviese.

Luego trabajó como azafata de congresos. Su físico la acompañaba pero su cabeza no. Odiaba los trajes azules con pañuelo en la garganta, zapato de tacón, sonrisas forzadas y posturas incómodas.

Preparó oposiciones, se apuntó al ejército, quiso formar parte de las juventudes socialistas, supo que se sentía haciendo el amor con otra mujer, tuvo dos abortos, fue fichada por la policía por llevar encima varios gramos de hachis para fumarse a porros en el sótano de los padres de Sara.
Esnifó cocaína con Gabriel, robó un bote de Loewe en el Corte Inglés, se fue gratis a Amsterdan con una organización filial de Grennpeace... en general cosas que hace la gente joven, pensó...

Y ahora estaba allí, sentada en el dique, mirando al mar, reflexionando. Estaba sóla lo que le ayudaba a pensar mejor ¡que carajo!, ¿quién iba a estar allí un martes a las 2 de la madrugada?. Siempre se distraía con cualquier movimiento. Cuando estudiaba le distraía el movimiento de una hormiga, le seguía el rastro por donde fuese hasta que se descubría sorprendida buscándola debajo del sofá. Claro, así siempre era difícil aprobar.

Pensó que quizá pudiese ser veterinaria, pero no... para eso había que estudiar mucho. Tal vez no sería buena idea. Quizá en otra vida...

¿Existiría la reencarnación? si fuese así quizá lo más sensato sería tirarse al mar, cerrar los ojos y esperar...

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Casi mejor que lo de tirarse al mar es hacer algo por la vida vivirla con ganas, mirando siempre al presente, y si no te gusta mucho lo que hay en ella hasta ahora siempre puedes cambiarlo....está en tu mente y en las ganas que pongas en ello.

Besos a todos.

Anónimo dijo...

Es probable que ante esa situación a cualquiera le apetezca tirarse al mar, pero eso es solo una opción, hay muchas mas. Como alguien me dijo no hace mucho, debemos pensar que lo bueno, lo mejor está por llegar y está ahí esperándonos, solo tenemos que esforzarnos en buscarlo.

una amante ayer
una optimista hoy

lúcida dijo...

Una vida un poco turbulenta... pero su vida, la que había elegido porque nadie la obligó a nada. Vivir de nuevo? seguramente pasados otros 32 años se vería de nuevo en el dique.

puchita dijo...

El que únicamente ve delante de sí mismo un dique es que no tiene ninguna perspectiva que le permita mirar alrededor. Los demás deberían servirnos como ejemplo: todos tenemos alguien a quien las cosas le van peor que a nosotros y saca fuerzas para salir adelante. Hundirnos sin compararnos con otros cuyos problemas los podríamos definir como auténticos dramas esconde un carácter egoísta, egocéntrico y cobarde. Sacar fuerzas ante una situación crítica es agotador. Buscar dentro de nosotros mismos ese recurso que nos permita continuar, también es agotador. Pensar que son los demás los que tienen que venir a rescatarnos, es mucho más cómodo. Quizá el momento de tirarse al mar es el único en que una persona como la que defines demuestra realmente su valentía. ¡Qué pena no aprovechar esa energía para hacerle frente a la vida!

SOMMER dijo...

Gracias amig@s por todas estas reflexiones. Quizá haya una segunda entrega..

Anónimo dijo...

Demasiadas personas se encuentran perdidas en la vida, y no tienen un punto de referencia por el que guiarse para salir adelante. Dejarse llevar y lanzarse mar abierto, cerrando los ojos a ver qué sucede, se le ha pasado a más de uno por la cabeza cuando ves que no tienes nada por lo que luchar, porque en determinadas circunstancias, tu propia vida que en realidad es lo único verdaderamente tuyo, ni siquiera te importa lo más mínimo.

Anónimo dijo...

Luchar por tu vida a mi si me importa, casi tanto como luchar por la mía y lucharé por ti