Permitiranme, mis visitantes foráneos, y comprenderanme los nativos, sobre todo los que por motivos ejenos a su voluntad tienen que vivir lejos, si les digo, con gozo y sin reparos, que escuchar esta canción me emociona sobremanera.
La dedico a los que, como yo, nos sentimos orgullosos de nuestra tierra; a los que, como yo, nos alegra ver banderas azules en las gradas de medio mundo animando a Fernando Alonso; a los que, como yo, brindamos con sidra: a los que, como yo, amanecen abriendo el balcón de la corrada y respirando el aire verde que solo da el orbayu, y especialmente, a aquellos que, como Melendi, quieren volver a esta tierra que tanto engancha.
Va por ustedes
NOTA: Se entiende, creo, bastante bien, pero al estar cantada, en medio-bable, si alguien quiere que le aclare alguna estrofa de la canción, no tiene más que decírmelo.
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miércoles, 25 de agosto de 2010
jueves, 19 de marzo de 2009
Hola viejo
Hola viejo, ¿cómo va todo?
Hace tiempo que no te escribo, y hoy que es el día del padre, no se, he sentido la necesidad de hacerlo.
Es paradójico saber que cuando pude felicitarte no lo hice, y ahora que ya no estás con nosotros siento que me falta tu cuerpo barrigón para darle un abrazo. Pero tú mejor que nadie sabe cómo somos los Sommer de poco cariñosos, tú mejor que nadie sabrás perdonarme.
Me acuerdo de tantas cosas, de tantos momentos. Y ¿sabes? me acuerdo mucho de ti cuando me río a carcajada limpia. Eras como los payasos: capaz de hacernos llorar y reir casi al mismo tiempo. Qué grande fuiste.
Seguro que me echarías la bronca por hablarle a un muerto, pero qué quieres que te diga, después de un año sin ti, te echo de menos...
lunes, 15 de diciembre de 2008
Yo con trece años
Año 1987. Yo enamorado de cualquiera que fuese más guapa que Marifé de Triana, ataviado con un pantalón de chándal con gomas por los tobillos, calcetines de sport blancos y playeros Rox dos tallas por encima de la mía. Camiseta blanca con el slogan "I Love Spanish people" y pelo cardado estilo Glenn Medeiros. Frente al espejo que dividía las dos puertas del armario ropero del dormitorio de mis abuelos, peine de puas en mano, haciendo la coreografía de la canción "nothing gonna change my love for you" me pasaba varias horas del sábado tarde, simulando que quien me miraba era una preciosa niña rubia con tirabuzones y zapatos de tacón rosas.
Con semejante panorama, no es de extrañar que mi primera novia acabase a los dieciocho años en el centro RETO, colgada hasta las pestañas de cocaina, heroina y todo lo que acababa en "ina".
Menos mal que pronto maduré. Pero eso, es hilo de otro mantel....
lunes, 24 de noviembre de 2008
Si, soy pijo
Con doce o trece años debes empezar a reafirmar tu personalidad y definir tu posición en las modas callejeras, ahora modernamente llamadas "tribus urbanas".
Y yo, por aquel entonces, no era una excepción.
Así que, empecé a pensar si me gustaba más ser "rasta", "heavy", "punk", "hippie" o "pijo".
La primera opción la deseché pronto, pues los porros me producirían (o eso creía yo) mal aliento y los gorros de lana con la bandera jamaicana, un profundo calor en verano.
Lo del heavy también lo deseché pronto pues mis flacuchas piernas de pollo quedaban horrendas enfundadas en un pantalón negro ajustado, y mis enjutos hombros no podrían soportar demasiadas chapas en la chupa de cuero.
Ser punkie nunca fue posible, pues mi abuela hubiese muerto de un susto si me ve aparecer con una cresta de color naranja.
Ser hippie pudo ser posible, si no fuera porque era demasiado fácil, y siempre fui un tipo con grandes retos.
Así que opté por el camino más fácil y a la vez más complejo y me hice pijo. Si, señoritas y señores, me hice pijo. De esos de gomina hasta en las pestañas, perfume de Loewe, ropa de marca y pantalones siempre bien planchados. Y créanme que, para alguien con menos recursos económicos que el perro de un gitano, eso siempre fue difícil.
Quizá me ayudó el hecho de idolatrar a ese personaje fantástico, chulo y presumido. Conquistador incontestable y dominador del mundo. Quizá, soy pijo porque siempre me quise parecer a James Bond...
lunes, 13 de octubre de 2008
el cántaro
...Y tanto fue el cántaro a la fuente, que un día, sin saber todavía por qué, cuando era un imberbe y un imbécil de diecisiete años (aunque no necesariamente por este orden), me ligué a la más guapa de la clase, a la más guapa de la discoteca y a la más guapa de la calle. A las pocas semanas suena el teléfono en mi casa:
- Hola
- bla, bla, bla, bla
- bla, bla, bla, bla
- Perdona que te llame a estas horas, pero es que tengo que decírtelo.
- .... soy todo oidos (yo temiéndome lo peor....)
- Ayer en la fiesta me encontré con fulanito, mi ex. Y caí.... Mira que es cabrón, pero es superior a mis fuerzas. Puede conmigo. Lo siento. ¿Podrías perdonarme algún día?
- En ese momento podría haberle cantado:
.... pero colgué sin decir nada. En el fondo, es que no se cantar....
- Hola
- bla, bla, bla, bla
- bla, bla, bla, bla
- Perdona que te llame a estas horas, pero es que tengo que decírtelo.
- .... soy todo oidos (yo temiéndome lo peor....)
- Ayer en la fiesta me encontré con fulanito, mi ex. Y caí.... Mira que es cabrón, pero es superior a mis fuerzas. Puede conmigo. Lo siento. ¿Podrías perdonarme algún día?
- En ese momento podría haberle cantado:
.... pero colgué sin decir nada. En el fondo, es que no se cantar....
lunes, 6 de octubre de 2008
lunes, 29 de septiembre de 2008
Vivir así, es morir de amor
Corrían finales de los 80 y yo era poco mas que un muchacho flaco, macilento e imberbe y como todos los mancebos de mi edad, estaba ávido de ligar. Habida cuenta de mi timidez las posibilidades de conquista en aquella época para un chavea de 15 años eran casi nulas. No obstante yo, que siempre fui optimista por naturaleza, todos los sábados salía con el firme propósito de que ese era el definitivo. Me miraba en el espejo y me decía:
- "Con dos cojones Sommer, si en el fondo, no estás mal. Si te quitas los dos granos de la frente y pones cara de Clint Eastwood, seguro que alguna se fija en ti".
Pero claro, yo que, aparte de optimista era exigente, siempre me enamoraba de la más guapa de la clase, de la más guapa de la discoteca y de la más guapa de la calle. Y claro, así me iba...
De ahí la canción de este lunes...
lunes, 22 de septiembre de 2008
My way
A partir de ahora, todos los lunes utilizaré una canción que, de una manera u otra, pueda representar lo que ha sido, y lo que espero que sea mi vida.
Quizá esta canción de Frank Sinatra, que conocí por casualidad hace aproximadamente 25 años, sería un fantástico epitafio para mi.
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