viernes, 7 de marzo de 2008

Sebastián Romero (1)

Me llamo Sebastián porque a mi madre siempre le gustó la playa de la Concha y me apellido Romero porque mi madre se apellida así. Soy lo que se suele decir un hijo de soltera, aunque yo prefiero llamarlo por su nombre: hijo de puta. Me explicaré.
No tengo apellido paterno porque mi madre no sabe a ciencia cierta quién es mi padre. Nueve meses antes de nacer yo, mi madre se acostaba con seis hombres al mismo tiempo. Su novio, el amigo de su novio, el otro amigo de su novio, el profesor de autoescuela, el vecino de sexto (marido de la presidenta de la comunidad por aquel entonces) y con otro del que no se le conocía oficio ni beneficio y del que no sabía ni el nombre.

Tengo 38 años y un pasado turbulento a mis espaldas. Lo peor de todo es que el futuro no tiene mejor pinta, sobre todo porque la vida no se ha hecho para personas como yo.
El hecho es que me he convertido en un personaje peculiar. Lo admito. Soy de esos tipos que nunca pasan desapercibidos, porque siempre tienen algo de hacer o decir cuando todos callan. Me revelo contra este mundo tan raro en el que nos ha tocado vivir.

Me ducho los lunes, miércoles y viernes. Me afeito los martes y los jueves. El fin de semana no hago ni lo uno ni lo otro. Llevo haciéndolo así desde que tengo uso de razón, es decir, desde los 13 años. Antes era un ser lineal, autómata, apenas hablaba, sólo miraba y asentía. O miraba y lloraba.

No se nadar ni montar en bicicleta y jamás he corrido más de 50 metros seguidos. Cuando salgo a pasear suelo insultar a la gente que me adelanta haciendo footing. No lo puedo remediar, me parece una gilipollez.

Estoy jubilado porque dicen que estoy un poco paranoico. Y yo no protesto porque así no tengo que cumplir horarios. Como no duermo mucho y suelo salir a la calle a primera hora, en ocasiones también insulto a la gente que entra a trabajar a las ocho de la mañana, aunque en esta ocasión lo suelo hacer en voz baja, porque en el fondo ellos no tienen la culpa. Me he propuesto contaros mi vida....

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Con 38 años das tu vida por perdida, Sebastián Romero? Tengo 10 menos que tú y mi vida tampoco ha sido facil. De los 38 a los 80, edad media de vida de los varones en España, tienes mucho tiempo por delante. Aunque seguro que si quieres cambiarla, te costará, porque estas acostumbrado a lo que nos cuentas, si quieres y con fuerza de voluntad podrás hacer lo que te propongas. Veremos qué nos depara tu segundo capítulo...

Irene.

Lúcida dijo...

Todo un personaje que ya ha picado mi curiosidad aunque no lleva una vida admirable ni ejemplar, desde luego... y he de reconocer que me ha hecho sonreir mas que escandalizarme.

Oshidori dijo...

Sebastián o el privilegio de ser distinto. Estoy deseando leer la continuación.
Un abrazo.

Armida Leticia dijo...

En México hay muchos "Sebastianes Romero", te los encuentras a diario en el metro, en el microbús...bueno hasta existe uno muy famoso, dice llamarse Christian Castro, es cantante, hijo de una famosa actriz. En una entrevista radiofónica, se llamó a si mismo bastardo...en fin, espero el siguiente capítulo.

Silvia dijo...

Sebastián, me caes simpático.
Y si me lo permites, yo me siento aquí a esperar a que sigas hablando de tu vida.
Un saludo

Blas de Lezo dijo...

La verda es que el sebas es todo un personaje al que estoy seguro le espera alguna sorpresa.
Un hombre no puede ser asi y ser consciente de ello. Para mi que el tio o se lo hace o es que se ha curado.

Blas

Cobre dijo...

¿Se es puta por acostarse con seis tíos a la vez? yo diría q eso es ser muy lista y en tal caso ser sufcientemente egoísta como para tener las narices de hacer lo q te apetezca.
Y por lo de paranoico ni te preocupes, no estás solo, es más, creo q te acompaña gran parte de la sociedad, aunq sean de los q insultas por las mañanas cuando van a trabajar!

Anónimo dijo...

creo que el verdadero problema de Sebastian es que ha crecido pensando que lo de su madre por acostarse con tantos hombres fue un delito.Si se hubiera tomado la molestia de hablar con él y explicarle que no todo en la vida tiene que ser como está "socialmente establecido", quizás su infancia hubiera sido mejor y no sería un paranoico a su edad.La vida de las personas no puede ser igual en todos los casos y todo el mundo no debe pretender que las vidas de todos estén cortadas por el mismo patrón. El bienestar en la vida es muy importante y no todos lo encontramos casándonos y formando una familia como mandan los "cánones" de la correcta sociedad.
Creo que a Sebastian le hubiera hecho falta una madre como la mia.
Besos a todos.