- Abuelo, no entiendo que te guste el tango. Es aburrido y sin ritmo.
- Mira pequeña, siéntate a mi lado. Todavía, no has sido para nadie "la pebeta más linda y chiclana", tu no te has enamorado, ni te han "dejado el alma herida y espina en el corazón". El Tango "tiene el frío del último encuentro", y a mi que "las nieves del tiempo platearon mi sien" y que he llorado por amor, "vivo con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez". Sólo cuando sientas que te han robado el corazón y te duela el amor, sabrás que sólo con Lunfardo y Bandoneón, se puede hacer llorar.
Y recuerda, niña pequeña, el tango no se baila, el tango se siente.
