viernes, 6 de marzo de 2009

El Extraterrestre

Domingo de sobremesa. Ella sobre el escritorio heredado de su abuela haciendo un crucigrama. Él, en camiseta de tirantes y calzoncillos viendo el fútbol.

- Cariño, ¿alguna vez has visto a un extraterrestre?
- Si, la primera vez que vi a tu madre.
- No, en serio. ¿Tu crees que habrá vida inteligente allí arriba?
- Más inteligente que la de aquí abajo, seguro. Si no, sólo tienes que ver que el hombre más poderoso del mundo fue durante muchos años Bush.
- ¿Sabes? Una vez leí en un libro que...
- Goooooooooooooolllllllllllllllllllllllllllllllll del Atleti¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
- Joder Gervasio, no hay quien tenga una conversación decente contigo.
- Oye no te pases, que mi profe de lengua siempre decía que no paraba de hablar. Venga va, ¿de qué quieres hablar? Mecagontoloquesemenea vaya golazo, míralo¡¡¡¡¡¡¡
- Ahora que te has jubilado tendremos que tener más comunicación.
- Quien cojones me mandará a mi cumplir años. Anda, tráeme otra cerveza "pichoncito".

domingo, 1 de marzo de 2009

Sebastián Romero (9)

Una hora más tarde sonó mi teléfono.

- Sebastián, tengo una llamada perdida tuya ¿te ocurre algo?
- Coño, si es la muerta...
- Venga Sebastián no empieces otra vez. ¿Estás tomando la medicación?
- Vete a la mierda, ¿sólo te preocupa eso?
- Sebastián ya sabes que no. Sólo me preocupo por ti.
- Fuiste mi bastón cuando estaba cojo, mi bufanda en enero y mi pan en ayuno. Me enseñaste la dimensión de la sonrisa y la profundidad de una mirada. Fuiste mi equilibrio, mi mundo, mi futuro. Me dijiste "siempre te querré" cuando nadie me miraba por la calle. Por ti vivía. Y por ti moría. ¿Y ahora?
- Ay Sebastián, por favor.
- ...
- ¿Sebastián estás ahí?... Cuídate mucho por favor, tengo que colgar
- Si, y yo tengo que tomar mi medicación...

jueves, 19 de febrero de 2009

Los siete pecados capitales IV: Gula

claro, luego pasa lo que pasa.... (para reirse un rato)....

miércoles, 11 de febrero de 2009

El caballero enamorado III

La misma rutina diaria le había llevado a esperar el autobús en la misma marquesina donde un día, el misterioso caballero, le había regalado la rosa.
Sentada, esperando, no se había percatado de que un pequeño paquete, junto con una rosa roja estaba a su lado.
Miró a ambos lados, buscando al dueño, pero no lo encontró. Un impulso la llevó a asir el paquete y abrirlo
Era un Cd, con una nota que decía:

Bien merece otro presente su beldad y finura
quizá una estrella o un dosel abrazando su alcoba
más como no puedo estar a su altura
sólo soy un enjuto andoba
soñando con su esbelta figura.

Soy pobre en fortuna y hacienda,
más copioso es mi enamorado corazón
pues desde que la vi, de mi vida lleva usted la rienda
y como signo de mi devoción,
y a falta de piedra preciosa
admítame al menos,
mi niña hermosa
esta canción.